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Olite, situada en la
llanura, en un paisaje de campos de cereales y viñas, es una ciudad histórica y
monumental, actualmente centro de producción vinícola.
La ciudad de Olite fue fundada por el rey godo Suintila en el año 620. En Navarra se han
encontrado monedas de oro con la efigie de este monarca. Olite ocupa un lugar especial en
la historia de Navarra, ya que antes de su incorporación a la corona de Castilla, los
reyes se hicieron construir un magnífico castillo-palacio. El rey García Ramírez dió a
la ciudad su primer fuero, y de un documento fechado en 1276 se desprende que Teobaldo II
le concedió ferias anuales. Desde este mismo año se celebraron Cortes en Olite.
Castillo (Palacio de los reyes de
Navarra)
Cuando el rey Carlos III de Navarra trasladó su residencia a Olite en 1406,
encomendó a Saul de Arnedo la transformación de su castillo, erigido en el siglo XIII,
en un palacio. En su arquitectura gótica podemos ver rasgos de inspiración francesa.
Originariamente, cada una de sus 15 torres tenía su propio nombre, y la torre del
homenaje destaca por su solidez. La decoración del palacio presenta azulejos de estilo
mudéjar en suelos y zócalos, paredes estucadas y techos de madera labrada y policromada.
Tiene numerosas salas y galerías, así como jardines en terrazos sobre la arquería. En
una parte del palacio, la llamada leonera, el rey tenía una colección de animales
salvajes.
En la parte más antigua del castillo, al pie de la torre de las Cigüeñas, se encuentra
hoy el Parador Nacional. Todo el conjunto es Monumento Nacional.
Santa María
Esta iglesia y capilla palatina fue erigida junto al castillo en estilo gótico a
finales del siglo XIII. Es de nave única con ábsides y galerías laterales, con portada
del siglo XIV con ornamentación de esculturas. A los lados de la puerta, encontramos
relieves de la vida de los Apóstoles. En el interior hay una bella talla de la Virgen y
un Cristo del siglo XIII. El claustro es también digno de mención.
San Pedro
De la iglesia románica levantada en origen, solo se conserva el pórticos y
partes de la fachada. El resto es de estilo gótico de transición. El claustro también
data del siglo XII, y es notable la torre terminada en aguja de piedra. La rica
decoración del pórtico con columnas y esculturas representa la vida de San Pedro. Al
lado de la puerta, dos águilas son símbolo de energía y dulzura. |
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