La
ciudad de Cuenca está emplazada en un promontorio rocoso entre las hoces de los ríos
Júcar y Huécar, ocupando una magnífica posición panorámica que merece la pena
contemplar desde cualquiera de sus muchos miradores. Cuenta con dos zonas claramente
diferenciadas, la ciudad alta, donde se asienta la ciudad antigua y la ciudad baja, por
donde se extiende la ciudad moderna y se desarrolla la actividad económica.
Cuenca fue una fortaleza y ciudad árabe conquistada definitivamente por Alfonso VIII en
el año 1177. A lo largo de la Edad Media se va desarrollando en la ciudad la ganadería,
el comercio de la lana, la industria textil y la artesanía. El comercio de la lana tiene
gran importancia en el siglo XVI, actividad que entrará en crisis a partir del siglo
siguiente. La riqueza que genera en la ciudad este comercio y la industria textil
favorecieron la construcción de bellos edificios góticos y renacentistas, muchos de los
cuales podemos hoy contemplar en la ciudad antigua. Cuenca es saqueda durante la guerra de
la Independencia y comienza su recuperación a partir de finales del siglo XIX.
La plaza Mayor es el núcleo del casco antiguo de la ciudad y en ella se encuentra
la Catedral. Es un edificio de estilo gótico con influencias normandas y reformas
del siglo XV, y su fachada hubo de reconstruirse después de haberse desplomado en 1902.
En su interior destaca el triforio que discurre a media altura de las naves laterales, con
una bella barandilla calada. En el centro de la iglesia se encuentra el coro, cerrado por
una bonita reja de hierro, y tras él está el transparente, obra barroca de Ventura
Rodríguez que contiene el altar y el sepulcro de San Julián. En la sacristía y la sala
capitular se encuentran valiosas pinturas y obras de arte. La sala capitular tiene un
bonito techo artesonado. Se accede al claustro por el singular Arco de Jamete, magnífica
pieza tallada formada por dos columnas que enmarcan un gran arco decorado con figuras de
los apóstoles. El claustro fue construido en la segunda mitad del siglo XVI, es de forma
cuadrada y ha sufrido numerosas reformas.
Palacio Espiscopal
Es un gran edificio adosado a la Catedral, construido en los siglo XIII y XIV, siendo la
portada del XVIII. En el Palacio tiene su sede el Museo Diocesano, dedicado al arte
sacro, y que expone valiosas piezas de orfebrería y pinturas, entre las que destacan
lienzos de El Greco.
Museo de Cuenca
Muestra colecciones arqueológicas que abarcan desde la prehistoria hasta el siglo XVII,
procedentes de diversos yacimientos de Cuenca. Son muy interesantes las piezas encontradas
en las importantes ciudades romanas de Segóbriga, Valeria y Ercavica.
Las casas colgadas
Su imagen es una de las mas conocidas de Cuenca y símbolo de la ciudad. Su origen es
medieval, están sustentadas por vigas y levantadas sobre la garganta del Huécar. La casa
del Rey en la actualidad alberga el Museo de Arte Abstracto, que posee
una de las mejores colecciones de arte abstracto español y fondos que se enriquecen
constantemente. Pueden verse obras de Chillida, Saura, Serrano, Tàpies, Millares y otros
muchos artistas.
Iglesia de San Miguel
Suspendida sobre la hoz del Júcar, es de estilo románico y posee un bello techo
artesonado mudéjar. Se utiliza como auditorio en las Semanas de Música Religiosa.
Torre de Mangana
Situada en lo alto de la ciudad, en el lugar donde hubo una fortaleza árabe. Se disfruta
desde el lugar de una magnífica vista.
Además Cuenca es una ciudad plagada de bellos edificios que merece la pena disfrutar
paseando tranquilamente por sus calles y descubriendo fachadas y detalles. Entre otros
muchos están: la iglesia de San Pedro, de origen gótico, la iglesia de San Martín, la
iglesia de San Felipe Neri, de la que solo se conserva el exterior, la ermita de Nuestra
Señora de las Angustias, en un bonito lugar sobre el río Júcar, el Convento de las
Petras, frente a la Catedral, la casa del Canónigo y la Cárcel Vieja. |