Situada
en un montículo rocoso, entre los ríos Eresma y Clamores y con la sierra de Guadarrama a
su espalda, Segovia se alza en un emplazamiento privilegiado. Posee también un
extraordinario patrimonio cultural, lo que la convierte en un centro turístico de primer
orden.
Segovia tuvo un importante papel en tiempos antiguos. Poblada por los celtiberos, fue
conquistada por los romanos en el año 80 a. C., siendo convertida en una importante base
militar. Durante la dominación visigoda pasó un periodo de decadencia que se acentuó en
época árabe. A partir de su conquista por la corona de Castilla volvió a cobrar
importancia y alcanzó su máximo esplendor a finales de la Edad Media gracias a la casa
de Trastamara. En su alcázar fue proclamada reina Isabel I de Castilla y el rey Fernando
V de Aragón juró allí los Fueros de Castilla. Como consecuencia de la guerra de las
Comunidades contra Carlos I, la ciudad volvió a decrecer en importancia, hasta que en
siglo XVIII el rey Carlos III instala la Academia de Artillería. Cada época ha dejado
una huella en Segovia, que es en nuestros días una de las mas ricas ciudades monumentales
de España.
Acueducto romano
Es el monumento mas característico de la ciudad, y una de las obras arquitectónicas mas
importantes de la época romana. Se construyó probablemente en la segunda mitad de siglo
I con la finalidad de llevar a la ciudad las aguas del río Acebedo. Su último tramo mide
728 metros de longitud y discurre sobre 118 arquerías en dos cuerpos a lo largo de 176
metros. La altura de 7 metros en sus extremos se convierte en su punto mas alto, en la
plaza del Azoguejo, en 28´5 metros. Los arcos están construidos con bloques de piedra de
granito del Guadarrama superpuestos, sin cemento para su unión.
San Martín
Edificada en el siglo XII, está rodeada por un portal en cada uno de sus tres lados, al
estilo de la zona, con bonitas arcadas y capiteles. Los tres ábsides son románicos y
sobre una de las bóvedas se alza una torre. El pórtico presenta cuatro esculturas
románicas que representan a San Pedro, San Pablo, Isaías y Moisés. En el interior se
conserva un Cristo yacente de Gregorio Hernández. Merece especial atención la capilla de
los Herrera, con pórtico de Juan Guas, en la que pueden verse sepulcros góticos de
alabastro y pinturas del siglo XV.
Cerca de esta iglesia se encuentran la Casa de los Picos, mansión del siglo XVI
cuya fachada está decorada con ladrillos en forma de punta de diamante, la Casa del
Conde de Alpuente, palacete mudéjar del siglo XV con elegantes ventanales y patio con
vidrieras, y el Torreón de los Lozoya, de principios del siglo XIV.
Plaza Mayor
Es el centro administrativo de la ciudad, y en ella se levantan el Ayuntamiento,
del siglo XVII y enfrente, al principio de la calle del mismo nombre, la iglesia de San
Miguel, con interior de estilo gótico plateresco y estatuas originales románicas en
la fachada.
Catedral
Destruida la Catedral de la ciudad en la guerra de las Comunidades, el rey Carlos I ordena
la construcción de una nueva, dando comienzo las obras en estilo gótico tardío en el
año 1525. La fachada es sencilla, pero su esbelta silueta y su elegancia, la convierten
una bellísima construcción. Se accede al interior por una puerta herreriana por el lado
izquierdo. Consta de tres naves, con crucero y ábside con girola sobre pilares de
diferentes estilos, con una galería en la parte superior que discurre bajo los ventanales
con vidrieras de los siglos XVI y XVII. En el centro se encuentra el coro con valiosos
sitiales góticos tallados. La Capilla Mayor, con una fantástica bóveda, conserva la
imagen de la Virgen de la Paz, estatua de plata del siglo XV. El antiguo claustro se
reconstruyó y se integró en la nueva edificación. La capilla de Santa Catalina conserva
la tumba del Infante Don Pedro, hijo de Enrique II. En la Sala Capitular y otras salas
próximas está instalado en Museo Catedralicio, en el que pueden verse valiosas pinturas
y obras de arte sacro.
Alcázar
Situado sobre las rocas del extremo occidental de la ciudad, es de origen medieval, aunque
fue totalmente reconstruido después del incendio de 1862. En el interior pueden verse
algunas salas que conservan decoración mudéjar. Desde el Paseo de los Reyes se domina la
llanura y el río Eresma, y en el pasaje que conduce desde la Sala del Trono hasta la
terraza, está la entrada a la Capilla Real, cubierta con un bello artesonado mudéjar y
que posee un altar churrigueresco con retablo de Berruguete. En una de sus alas se
encuentra un museo de armas.
San Esteban
Es una construcción románica del siglo XIII, con una excepcional torre con dobles
ventanas rodeada por un típico patio de columnas con capiteles esculpidos. En el interior
se conserva un grupo escultórico del siglo XIII que representa el Calvario.
La Trinidad
Iglesia de una sola nave con pórtico con columnas que data del siglo XII. En su interior
merece especial atención la capilla de los Campo, con portada de Juan Guas, bóveda de
crucería y vidriera del siglo XVI.
San Juan de los Caballeros
Es una iglesia de tres naves construida entre los siglos XII y XIII, que fue lugar de
enterramiento de nobles familias segovianas durante siglos. En el interior está instalado
el Museo Zuloaga, con obras del ceramista Daniel Zuloaga y del pintor Ignacio Zuloaga.
San Millán
Es una iglesia románica del siglo XII con un pórtico con arquerías sobre columnas, con
interesantes capiteles. Tiene tres naves sobre pilares y columnas con capiteles
esculpidos, tres ábsides decorados con arquerías y fragmentos de pintura en los pilares
y crucero. En la nave izquierda hay una pila bautismal románica.
San Clemente
Posee un bellísimo ábside decorado con pinturas murales románicas.
Murallas
Construidas en época romana, fueron reconstruidas en el siglo XI con torreones y almenas,
presentando también elementos de épocas posteriores. De las siete puertas primitivas se
conservan solamente tres.
Vera Cruz
La iglesia de Vera Cruz fue fundada en el siglo XIII por los Templarios y es un
interesantísimo edificio románico tardío de planta dodecagonal siguiendo el modelo de
la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. El interior consta de un cuerpo central con
dos pisos, el inferior a modo de cripta y el superior cubierto por una bóveda, rodeado de
un deambulatorio. En las paredes pueden verse restos de pinturas murales y un crucifijo
gótico del siglo XIII.
Monasterio del Parral
Fue fundado en 1447 por Enrique IV de Castilla para la orden de los Ermitaños de San
Jerónimo. La iglesia es de estilo gótico mudéjar y en su fachada pueden verse grandes
escudos de la familia Villena. El interior tiene una sola nave con capillas laterales y
crucero. La Capilla Mayor está presidida por un gran retablo del siglo XVI. A ambos lados
de la iglesia hay sepulcros decorados con esculturas de alabastro pertenecientes a los
donantes de la iglesia, don Juan de Pacheco, Marqués de Villena y doña María de
Portocarrero. El claustro es gótico, y en el refectorio hay bellos artesonados y
pinturas.
Santa Cruz la Real
Este monasterio fue fundado en 1218 por Santo Domingo y reconstruido en el siglo XV por
los Reyes Católicos. Posee una portada plateresca obra de Juan Guas con esculturas. La
iglesia es de nave única con bóvedas de crucería.
San Justo
Es una capilla románica, reformada en estilo barroco cuyo tímpano conserva relieves del
siglo XII, y en cuyo interior pueden verse frescos del siglo XIII. Una pequeña capilla
alberga el Cristo de los Gascones, estatua articulada del siglo XII.
San Antonio el Real
Monasterio fundado por Enrique IV de Castilla en 1455 en el lugar en el que había un
antiguo palacio. La iglesia es de estilo gótico mudéjar y el interior posee un bello
artesonado y un frontal de altar, obra flamenca del siglo XV, en madera y decorado con
relieves. También son interesantes el claustro, la sacristía la Sala Capitular, la Sala
del Trono de Felipe IV y el refectorio. |