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Se conoce como Valle de Benasque la parte alta del río Esera. Es un territorio en forma de
rectángulo, cerrado por tres de sus lados por cadenas de montañas, con una cima
importante en cada uno de sus ángulos: Cotiella (2.919 m.), el Turbón (2.492 m.), el
Perdiguero (3.221 m .) y el Aneto (3.304 m.). La zona de Posets-Maladeta cuenta con los
picos de mayores alturas del Pirineo: el ya citado Aneto, Posets (3.377 m .) y Maladeta
(3.308 m.), y los glaciares permanentes de la zona declarada Monumentos Naturales de los
Glaciares de la Maladeta, además de gran abundancia de ibones y pequeños valles. Son
valles húmedos con gran riqueza maderera, de fauna y flora. Abundan la nutria, el rebeco,
el jabalí, el corzo, el ciervo y las rapaces. El valle tiene numerosos núcleos
habitados, siendo los más poblados Benasque y Castejón de Sos. Estas dos poblaciones
además de Cerler, cuentan con todo tipo de servicios turísticos y alojamientos.
La villa de Benasque es un pueblo antiguo
que ha conocido un desarrollo urbanístico importante, pero que maniene aún edificios
señoriales de otras épocas, como la casa Juste, con torreón almenado del siglo XV y
cadalso defensivo sobre la puerta principal, y el palacio de los condes de Ribagorza, obra
del siglo XVI. Otras casas muestran también bonitas puertas labradas y torreones. La
iglesia, del siglo XII, refomada interiormente más tarde, tiene portada con arquivoltas y
la nave se cubre con bóveda ligeramente apuntada.
La carretera que parte de Benasque hacia el norte nos conduce a las proximidades del
refugio de La Renclusa, casi en la frontera con Francia. Poco después de salir del pueblo
hay un desvío hacia Cerler, la estación de esquí mas oriental del Pirineo Aragonés.
Desde Benasque parte una carretera hacia el sur, paralela al río, que conduce a Anciles, bonito pueblo bien restaurado en el que
algunas casas tienen patios interiores abiertos con suelos empredrados. Por la otra margen
del río, hacia el sur, la carretera nos lleva a Villanova,
donde podemos ver las iglesias de Santa María y San Pedro, y más adelante a El Run, desde donde en pocos minutos de paseo
accederemos a la ermita de Nuestra Señora de Gracia, románica con decoración lombarda y
una pequeña torre.
Desde Castejón de Sos,
puede tomarse la carretera que lleva al valle del Noguera Ribagorzana, tras atravesar los
puertos de Coll de Fades y Coll de Espina, y que pasa por los pueblos más altos de la
comarca. Son núcleos pequeños, cuyos habitantes se dedican principalmente a la
ganadería, que no han sufrido la absoluta despoblación de otras zonas, ofreciéndonos
así un paisaje de alta montaña humanizada, hoy difícil de encontrar.
Desde Castejón de Sos, hacia el oeste, la carretera conduce a Chía,
pueblo del que parte una pista hasta el puerto de Sahún (2.010 m.) y que continúa hasta
el valle de Gistain, aunque permanece inaccesible por la nieve gran parte del año.
El Noguera Ribagorzana marca la separación entre
Aragón y Cataluña. Desde el cruce de la carretera que va de Castejón de Sos al Pont de Suert, si vamos hacia el norte
encontraremos la villa de Aneto, con casas
con tejados de pizarra que se parecen a las del vecino valle de Arán, y hacia el sur nos
conducirá a Pont de Suert y Sopeira. Allí
encontraremos el monasterio de Alaón. La iglesia, consagrada en 1.123,
es un templo románico de planta basilical con tres naves y tres ábsides, nave central
con bóveda de medio cañón laterales con bóveda de aristas. Bajo el ábside central hay
una cripta. La decoración exterior está formada por arquillos ciegos y ajedrezados. Se
reconoce el lugar donde estuvo el claustro, pero actualmente no queda nada del mismo.
Puede visitarse en horas de culto.
En la carretera que va de Pont de Suert a Castejón de Sos, muy cerca de esta primera
localidad encontramos el desvío al valle del Isábena,
pasando primero por Bonansa y llegando un poco más adelante a Obarra,
en cuyas cercanías hay un importante monasterio. Entre el pueblo y el monasterio hay
pequeñas aldeas en las que viendo la arquitectura tradicional comprenderemos la rudeza de
la vida en las montañas en otro tiempo y no nos sorprenderá la despoblación que han
sufrido estas zonas. Yendo hacia el sur llegaremos a Roda de Isábena,
en un bello emplazamiento entre el valle del Isábena y dos barrancos. Roda es actualmente
un bonito pueblo, en el que además de su magnífica catedral románica, podemos
contemplar antiguas casas reconstruidas entre las que destaca la que fue palacio de los
priores de Roda. |
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