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El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, creado en 1918 sobre
el valle de Ordesa, fue ampliado en el año 1982 para incluir el cañón de Añisclo, la
garganta de Escuain y la cabecera del valle de Pineta, con el macizo del Monte Perdido.
Este parque es uno de los más visitados de España, hasta el punto que en verano se hace
a veces difícil el acceso por Torla. Actualmente ocupa una superficie de 15.600 ha.
Al valle de Ordesa se llega por la localidad de Torla, al cañón de Añisclo y la
garganta de Escuain por Escalona y a Pineta por Bielsa, existiendo en todos ellos centros
de información.
Ordesa es un típico valle glaciar en forma de U, rodeado de montañas rocosas, siguiendo
una dirección paralela al eje de la cordillera pirenaica, corriendo por su fondo el río
Arazas, afluente del Ara. Dentro del Parque se encuentra el Monte Perdido, de 3.355
metros, uno de los más altos de la cordillera pirenaica. Los amantes de la fauna pueden
encontrar raras mariposas, el tritón pirenaico, el lagarto verde, las rapaces, entre las
que destaca el quebrantahuesos, marmotas, armiños, sarrios, cabras montesas y otras
muchas especies animales que viven en el Parque, aunque son difíciles de ver. En cuanto a
la flora es un lugar de una abundante y riquísima vegetación: coronas de rey,
pinguculas, gencianas, lillium de los Pirineos, flores de nieve y muchas otras que
entusiasmarán a los aficionados a la botánica. Y por supuesto, Ordesa es el paraíso de
los excursionistas y escaladores. Los aficionados a la montaña siempre encontrarán en el
Parque una ruta adecuada a sus gustos y posibilidades físicas.
Alrededor del Parque hay también valles de gran belleza a los que se puede llegar en
vehículo privado como Pineta, Bujaruelo, Otal y Vió.
El río Ara corre hacia el sur por el valle de Bujaruelo desde la falda del
Vignemale hasta Torla y Broto y luego transcurre en dirección sudeste hasta desembocar en
el Cinca en Ainsa. El Ara discurre en su primer tramo por el estrecho valle de Bujaruelo,
por donde pasa la ruta tradicional de conexión con Francia de los habitantes de la zona.
Hay un puente medieval en San Nicolás de Bujaruelo. El río continúa hacia Torla y
Broto, bonitas localidades pirenaicas que conservan bien sus cascos antiguos con grandes
casas construidas en piedra, algunas de las cuales conservan los típicos tejados de losa
y las características chimeneas de la zona. A partir de Broto el valle se ensancha y pasa
por Fiscal, donde podemos ver un antiguo batán de paños recuperado.
Más adelante, el río se encajona en Jánovas, donde desde la misma carretera pueden
verse pueblos abandonados. En pocos kilómetros se llega a Boltaña, que posee una iglesia
del siglo XIII y las ruinas de una fortaleza musulmana medieval. Siguiendo el río
llegamos a la localidad de Aínsa,
uno de los mejores conjuntos medievales del Pirineo Aragonés, con una iglesia del siglo
XII, una preciosa plaza porticada y las ruinas del castillo del siglo XI.
Saliendo de Ainsa por la carretera que lleva a Francia, seguimos el curso del Cinca y
llegamos a Escalona, un pueblo pequeño lleno de fondas que acogen a los visitantes que
van a tomar las aguas de la famosa fuente de Puyarruego. Escalona es también el punto de
partida de los que quieren visitar la zona del cañón de Añisclo o la garganta de
Escuain.
Un poco más al norte, encontramos Laspuña, a espaldas de la Peña Montañesa, cuyos
habitantes se han dedicado tradicionalmente a la explotación de los bosques y al
transporte de la madera por el río. Cercano a Laspuña, Tella es un bonito conjunto de
casas de piedra. Junto a la carretera podemos ver un dolmen desde donde se contempla una
magnífica vista del Pirineo. Cercanas a Tella, tomando el camino que sale al final del
pueblo, podemos ver tres ermitas románicas situadas en estupendos emplazamientos y a
decir de algunos, mágicos.
Bielsa, en la confluencia de los ríos Cinca y Barrosa, a pesar de que fue casi destruida
por completo durante la guerra civil, conserva un bello edificio renacentista que alberga
la casa consitorial y una iglesia parroquial del XV, reconstruida en diversas ocasiones.
Es la puerta de entrada al valle glaciar de Pineta, por el que discurre el Cinca, con el
magnífico circo como fondo. Desde las inmediaciones del Parador, parte una pista que
lleva a las praderas y los llanos de Lalarri, y una senda paralela al Cinca que lleva a
las paredes del circo de Pineta. También desde el Parador, sale el camino para ir al lago
de Marboré, excursión que permite contemplar no sólo el lago y su magnífico entorno,
sino también el glaciar de Monte Perdido y bellas panrámicas del valle.
Antes de llegar a Bielsa, en Salinas, encontramos el desvío hacia el valle de Gistain,
uno de los más bellos del Pirineo Aragonés. Dentro del aislamiento general que ha
sufrido la zona durante siglos, es éste uno de los valles a los que más tiempo han
tardado en llegar las comunicaciones, permaneciendo vivas la lengua chistavin y las
costumbres ancestrales de los habitantes del valle. El pueblo de Plan se hizo famoso por
organizar una caravana de mujeres con la finalidad de intentar resolver el problema de los
solteros, muy cerca, San Juan de Plan cuenta con una casa-museo muy interesante desde el
punto de vista etnológico y siguiendo la estrecha carretera, se llega a Gistain, que
conserva en sus calles y casas todo el encanto de los pueblos pirenaicos. Desde Gistain
parte una pista hacia las granjas de Viadós, desde donde se parte para ir los lagos de
Millares. |
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