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Alquézar, puerta de entrada a la sierra de Guara, es una
pintoresca villa situada en alto de un peñón a orillas del río Vero, coronada por un
castillo árabe, del que se hizo cargo en el siglo XI el rey Sancho Ramírez, que lo
mandó reconstruir y le añadió un palacio y un convento. El castillo tiene doble recinto
de muralla almenada que está reforzada con torres. Es característica la plaza Mayor.
La colegiata de Santa María, junto al castillo, fue consagrada en el año 1.099. Esta
antigua edificación, predecesora de la actual colegiata, solamente puede reconocerse en
la disposición del claustro. El templo es de una sola nave y fue construido entre 1.525 y
1.532 por Juan de Segura. Su interior está decorado con pinturas al fresco y posee un
órgano del siglo XVII. El boceto del altar mayor, de estilo renacentista, se debe a Juan
de Moreto. En la capilla del Santo Cristo se encuentra un bello Cristo en la Cruz del
siglo XIII. La capilla del Santísimo alberga un Murillo, la Sagrada Familia. En la
sacristía puede admirarse el Tesoro. En él se custodian, además de delicadas obras de
orfebería, dos retablos del siglo XV. En las obras de construcción del claustro, en el
siglo XVI, se aprovecharon las arcadas del atrio de la antigua iglesia, por lo que se
advierten dos estilos: románico y mudéjar. Los capiteles de las columnas muestran una
rica ornamentación escultórica. Las paredes están decoradas con frescos del siglo XV.
Alquézar es un excelente punto de partida para realizar excursiones por la sierra de
Guara, así como para visitar pequeños pueblos cercanos como Adahuesca, Casbas de Huesca,
que posee un hermoso monasterio femenino cisterciense con muralla, torre y diversas
dependencias o Ibieca, en el que puede visitarse San Miguel de Foces. |
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