El castillo de Loarre está considerado como la fortaleza románica
más importante de España. Fue construido a finales del siglo XI, sobre los restos de un
castillo romano denominado "calagurris fibularia", por orden del rey Sancho
Ramírez I de Aragón. El castillo sirvió en un primer momento de palacio real, y a
partir del siglo XII quedó convertido en convento de los padres agustinos.
Su planta es irregular, y está rodeado por una doble muralla con torres cilíndricas y
dos puertas de ingreso bien guarnecidas. El pórtico de la fachada está decorado con un
relieve que representa a Jesucristo bendiciendo. En su interior, podemos ver la iglesia
románica de Santa María, del siglo XII, que se alza sobre una cripta rectangular y
presenta un ábside semicircular con bóveda de cañón. El templo consta de tres naves y
posee una cúpula que descansa sobre dobles trompas. De gran interés son los capiteles de
las numerosas columnas que sostienen la bóveda de cañón. En ellos pueden verse
ornamentos florales artísticamente ejecutados y representaciones de angelotes y animales.
En la población de Loarre podemos visitar la iglesia parroquial, del siglo XVI, que posee
una esbelta torre cuadrada. El retablo, de la misma época, está decorado con pinturas
que representan a San Pedro y San Juan y a San Miguel. El Tesoro alberga dos bellos
relicarios de orfebrería del siglo XII. En uno de ellos, según la tradición, están las
reliquias de San Demetrio.
El Ayuntamiento, instalado en un edificio del siglo XVI, se alza en la plaza Mayor, una
plaza típicamente aragonesa.
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