Al
llegar a Roda de Isábena sorprende el tamaño de su catedral. El templo, en la parte más
alta del pueblo, junto a los restos de una torre de defensa, es un compendio de la
historia del condado de Ribagorza. Los primeros condes, tanto del Pallars como de
Ribagorza, encontraron graves dificultades para mantener sus dominios, ya que tenían
poderosos enemigos tanto al norte como al sur. Resultaba de este modo de gran utilidad que
los límites de los dominios políticos coincidieran con los eclesiásticos, teniendo un
obispo de su confianza. A mediados del siglo X ya encontramos un obispo en Roda con pleno
reconocimiento papal, aunque parece ser que ya los había habido anteriormente. La
catedral, se consagró el año 957, y hubo obispo en Roda hasta mediados del siglo XII,
cuando al conquistar Lerida a los musulmanes, se trasladó allí la sede episcopal.
La primitiva catedral fue destruida en 1006 por Abd-el-Malik y sobre los restos del
antiguo se construyó el nuevo templo. La iglesia tiene tres naves y tres ábsides
decorados exteriormente al estilo lombardo. En el interior destaca la capilla de San
Agustín, decorada con pinturas románicas. La cripta central, bajo el presbiterio,
alberga el sepulcro de San Ramón, que muestra una interesante
decoración románica. El Claustro comunica el templo y las antiguas dependencias de la
enfermería, la sala capitular, el refectorio y el dormitorio. Puede verse también en la
catedral un museo donde se exhibe parte del patrimonio artístico acumulado en Roda a lo
largo de los siglos y que fue objeto de un espectacular robo en los años 70.
Muy cerca de la catedral, continuando por la calle de los ábsides, está la casa que fué
palacio de los priores de Roda, construida en el siglo XVI y al oeste, los restos de la
antigua torre de defensa. |